Empresas, asociaciones y familias también gestionan recursos. Lo peculiar del Estado es su capacidad legal para establecer reglas generales, recaudar y sancionar su incumplimiento.
Las corrientes liberales discrepan en magnitud. El liberalismo clásico admite un gobierno limitado; el minarquismo lo reduce más; el ordoliberalismo reclama un árbitro fuerte de la competencia; el anarcocapitalismo cuestiona el monopolio estatal en sí.