La propiedad suele imaginarse como una etiqueta: «esto es mío». En realidad es un paquete de facultades: usar, impedir ciertos usos de otros, transformar, vender, donar o compartir.
Esas facultades pueden dividirse. Un inquilino usa una vivienda sin ser dueño; un accionista comparte propiedad; una servidumbre limita lo que puede hacer un titular.
AnarcocapitalismoHace de los derechos de propiedad el núcleo de su orden jurídico.
OrdoliberalismoProtege propiedad, pero dentro de un orden que preserve competencia.
VoluntarismoSubraya que las transferencias legítimas requieren consentimiento.