Imagina ocho personas que acuerdan dividir la cuenta a partes iguales. Si añades diez euros a tu pedido, disfrutas tú del plato pero solo soportas una octava parte de ese incremento en tu factura individual.
Nadie necesita ser egoísta ni irresponsable para que el resultado cambie. La regla de reparto modifica el precio marginal que percibe cada comensal.
Libertarismo pragmáticoBuscaría diseños que mantengan protección compartida sin borrar señales de coste.
MinarquismoUsaría el problema como argumento contra socializar decisiones que pueden mantenerse individuales.
OrdoliberalismoAnalizaría el diseño institucional y sus incentivos, no solo la intención colectiva.